
Fue un día de tantos, era lunes… pero para Santiago no era común y corriente ¿porque?, porque era día de examen de matemática, ha! Y las matemáticas se complican, dijo. Entonces ocurrió lo cotidiano en el viaje hacia el colegio, se hizo la oración respectiva agradeciendo a Dios por el día nuevo brindado (por cierto hacia un frio abrazador), por tener salud y la posibilidad de ir al colegio, que Dios guardase a toda la familia, pero lo mas importante fue esto, “Dios dale paz a Santiago y cuando el sienta que el examen esta difícil pueda respirar un momentito y tu le darás la sabiduría para responderlo” amen.
Pero lo importante no es la oración hecha, sino la respuesta que obtuvo Santiago.
En el viaje de regreso a casa al medio día, Santiago le conto a su mamá que Dios lo había ayudado con el examen de matemática y que gracias a El respondió todo.
-Si si mamá, por un momento me puse nervioso y recordé la oración de mi papá en el carro respire un ratito y le dije a Dios: “Dios dame la sabiduría para este examen” y listo pude responder todo el examen, Dios si que es rápido dijo.
Santiago creyó en que Dios lo podía ayudar con su problema he hizo una pequeña oración, cuantas veces nosotros no esperamos un momentito, respiramos y le pedimos ayuda a Dios.
No todos los problemas son iguales, pero todos los problemas los puede resolver Dios. Medítalo un poquito.